No es difícil suponer que hoy voy a hablar de la mitificación, esa práctica tan cobarde que siempre detesté y que, según estoy comprobando, en la Universidad se lleva a cabo mucho más de lo normal.
Y es que el hecho de elogiar a alguien partiendo de la hipótesis de que es superior a uno mismo por su propia naturaleza, no es sino una forma de justificar las carencias personales, o dicho de otro modo, sustituimos “sé mucho menos que ese tipo” por “ese tipo sabe mucho más de lo normal porque tiene un cabezón”.
En el primer caso estaríamos ante una frase bastante realista: los dos individuos poseen las mismas capacidades, pero uno las aprovecha mucho mejor que el otro (hay una tendencia a la “desinformación”). Pero lógicamente, alguien que pasa de aprender y mata de aburrimiento a su cerebro nunca se dará cuenta de lo que hace hasta que conozca a alguien que si lo haya aprovechado, y notoriamente.
Sin embargo, dado que al sujeto “desinformado” nunca le habrá dado por pensar más de lo estrictamente necesario, opinará que el sujeto “informado”  es un ente extraño, y por tanto le será necesario atribuirle una característica que le haga superior. Todo esto por no asumir que en el fondo si el sujeto “desinformado” no es tan bueno como el “informado” se debe únicamente a su pasotismo.
El motivo por el que este tema me toca las narices es evidente.
Dada la naturaleza egocéntrica del ser humano (salvo en excepciones no honrosas), un cúmulo de egocentrismo que se encuentra ante algo evidentemente superior a él trata de negarlo por el método antes visto, o “la mitificación consiste en explicar que si alguien es mejor que tú es porque hace trampa”, para así poder seguir sintiéndose superior con los demás.
Y ESTO ES UN INSULTO A TU PROPIO CEREBRO. Es decir, yo me sentiría mal si viese que alguien es capaz de razonar mejor que yo, porque, al fin y al cabo, es mi reflexión lo que me hace ser yo, y con la mitificación diría que alguien lo hace mejor, y por traslación, ese alguien tiene una existencia igualmente superior.
Absurdo.
No me voy a extender mucho más con esto, pero, por favor, nunca mitifiqueis a alguien. Estaríais negando vuestras propias facultades.

Hace unos meses le lei a Iker Jiménez un artículo en el que decía algo así como que “la infancia es algo que te robas a ti mismo sin darte cuenta hasta que es demaisado tarde”, y ayer me he dado cuenta.
Por primera vez en mi vida he calculado que necesito mucho más tiempo del que tengo para hacer todo lo que quiero, y es que las 24 horas del día se hacen extremadamente cortas para dormir, comer, ir a clase, aprender cosas, recordar otras, escribir, leer, tomar el aire, hacer las cosas de casa y tener un poco de vida social.
Y en mi caso, lo que sale más perjudicado es recordar cosas, escribir y hacer las cosas de casa, lo cual es una putada porque me doy cuenta de que me estoy perdiendo cosas que con más tiempo me encantaría saber.
Hace dos noches, mismamente, conocí a un compañero que se ha sabido 300 digitos decimales de pi, pero por falta de tiempo ahora solo se acuerda de 50. Yo, por falta de tiempo, me he olvidado de otras pequeñas cosas de la vida: el orden del pokédex, hacer raíces como te enseñan en primaria, jugar bien al ajedrez, los nombres de personajes de series de toda la vida, los de mis ex-compañeros de clase, los tipos de frutos, los ríos de la península, el 90% de los huesos que un día me supe, etc.
Y olvidarme de estas cosas me da igual. A lo largo de mi vida me he olvidado de ellas más de una vez, volviéndolas a recordar después. ¡¡Pero es que ahora no tengo tiempo!! Y eso es realmente lo que no me gusta.
Me he embarcado en un ritmo de vida que supone dejar muchas cosas atrás, ¡y ni siquiera podré conservar el recuerdo porque no tendré tiempo para acordarme de recordarlo!
Esto lleva a la reflexión lógica de si lo que voy a hacer a partir de ahora no tendrá un precio muy alto. Me acuerdo ahora una frase, que no tengo muy claro si era de Ash o de Frodo que decía así: “Sé lo que debo hacer, pero tengo miedo de hacerlo”.
Squall renunció a sus recuerdos por salvar el mundo, Kira renunció a los suyos por no ser detenido. ¿Debería yo renunciar a ellos por conocer mejor nuestro mundo? Por ahora creo que si.
Así que, mientras reflexiono sobre nada, mi pequeño y complejo disco duro borra archivos de los que ni siquiera me voy despidiendo.

“–Siempre quise haber sido igual de bueno que tú en todo. Parecía que no hubiera nada que se te diese mal
–Bueno, a decir verdad yo también te envidiaba a ti. Me habría gustado disfrutar de la vida como lo hacías tú, pero…
–¿Pero?
–Me he dado cuenta de que yo tengo algo que tú no tienes, y es algo que jamás podrás imitar
–¿Ah, si?
–Si
–¿El qué?
–Tenerte a ti como amigo
–Entonces supongo que estoy bien como estoy. Yo también tengo algo que tú jamás podrás imitar”

Frases con las que te toman el pelo: “Hacienda somos todos”, “Lo importante es participar”, “Ten fe”, “Porque no”, “Oferta 2 x 3”…

Lo malo de este mensaje es que me gustaría llamar tu atención con él
Lo bueno es que no lo voy a conseguir
Estamos tan acostumbrados a que nos mientan que todo nos parece mentira
Y nos lo parece tanto que ayer cuando te fuiste no tuve la menor duda de que no tardarías en volver, que era una broma pesada para tus seguidores
Pero no apareciste…
Quise saber de ti, y entré en tu página web a ver qué pasaba
Y entonces fue cuando me llevé la sorpresa…
Tal y como venías anunciando desde hace mucho tiempo cortaste con este ritmo de vida
Te fuiste sin decir adios, y dejando a más de uno con dudas sobre tu marcha
Unos creyeron que te fuiste porque te dio la gana
Otros que no querías tener que darte un abrazo con ella en público
Yo, personalmente, supuse que te habrían dicho algo tus compañeros
Pero luego ya lo comprendí
Buscaste el mejor momento para irte llamando mucho la atención
Quisiste asegurarte de que a nadie se le pasara por alto que la persona más representativa de los últimos meses iba a abandonar nuestras vidas
Y me sentí mal en parte, no lo voy a negar
Aunque en el fondo te comprendía y te sigo comprendiendo
Entre esperar a que tu barco llegase a su triste fin y hundirlo tú para no tener que pasar por eso te quedaste con la segunda opción
Demasiado radical para mi gusto, pero tal vez oportuno
No tarde mucho en recordar ese último artículo que publicaste
4423 creo que se llamaba
Fue extraño
Fue un momento de esos como en los que hablas con una persona sin hacerle mucho caso por falta de concentración o por lo que sea, y al día siguiente te enteras de que esa persona ha muerto
Entonces solo piensas que esa última vez que te dedicó unas palabras deberías haberla aprovechado más
Sin embargo, ¿cómo iba a suponer yo que ese “nos vemos por la calle” era una despedida?
¿Por qué demonios no comprendí que si agradecías a toda la gente que te “había dedicado tiempo en forma de palabras” era porque era tu última ocasión de hacerlo?
¿Por qué me negué a pensar que cuando dijiste “tal vez sea la última vez que hable en OT” tendría un significado a tan corto plazo?
Al fin y al cabo ha sido una apología de tu propia doctrina: “crecer es aprender a despedirse”
Tú nos has, bueno, me has aportado muchas cosas
Entre ellas que no solo yo pensaba así en general
Como dijeron por ahí, “eres exceso”, “o caes muy bien o eres detestado”
Para aquéllos a los que nos caías bien realmente este ha sido un golpe bajo
Y yo, por lo menos, mantendré la esperanza de verte otra vez
La vida es un tiempo que se te da para ganarte ser recordado
Creo que tú ya lo has conseguido

Hoy quiero hablar de algo que, si bien no es nada de otro mundo, a mi siempre me ha diferenciado de los que me rodean e, incluso, diría que es la diferenciación más importante entre mi siempre bien querido Risto y yo
Y el tema es el siguiente: ¿Qué preferimos? ¿Ciudad y playa? ¿O pueblo y montaña?
La mayoría de la gente contestaría a la primera sin ninguna duda, y somos pocos los que escogeríamos la segunda. Hoy no voy a intentar convencer a nadie de nada, pero me gustaría hablar de la bonita y tranquila vida de montaña
Lo principal a destacar es la tranquilidad que se siente con respecto a la ciudad y a las grandes masas de gente con las que es tan difícil relacionarse de impronta, en comparación con la del pueblo. A mi, personalmente, me encanta tirarme en los descampados y quedarte semidormido, a poder ser con el sonido del agua de fondo, y, evidentemente, con mucho cuidado de que los bichos no se monten una casa contigo
Los bichos… ¿Qué sería de mi sin todas las noches de acampada en el monte con aullidos cercanos que tanto asustaban a la par que te hacían sentir más vivo? ¿Qué sería de mi sin haber vivido la experiencia de coger una culebra y ver cómo se escurría entre mis manos? ¿Qué sería de mi sin esas tardes enteras tirándome sobre un cartón por una ladera de montaña nevada? ¿Qué sería de mi sin haber disfrutado de contarle a una amiga que en el sitio donde estábamos había serpientes que te podía tragar entero y que fuésemos con cuidado? ¿Qué sería de mi sin esas largas caminatas para ir a dar a ninguna parte, siendo ninguna parte ese lugar que sabes o crees que solo tú conoces, y que por eso es tan especial? La respuesta es simple. Si no hubiese tenido todo eso, nunca lo habría echado de menos. Si nunca lo hubiese echado de menos, me habría adaptado bien a la mierda de la ciudad. Y, por último, si me hubiese adaptado bien a la mierda de la ciudad, sería uno más y habría ahogado la maravillosa forma de ser que tengo y que tanto me atrae a mi mismo. En resumen, es probable que no hubiese sido tan “especial”, hasta el punto de acabar incorporándome al movimiento friki
Además, si no es en la montaña, ¿dónde más vas a ver un Onix, un Zubat, un Teddiursa o incluso huellas fosilizadas?
Lo que quiero decir es que estoy muy muy contento de volver a la montaña, y espero que sea por mucho tiempo ^^

Un aspecto vital del estado de iluminación es la experiencia de unidad que prevalece en todo. “Esto” y “aquello” ya no son entidades separadas. Son formas distintas de la misma cosa. Todo es una manifestación. No es posible responder a la pregunta: ¿una manifestación de qué? Porque este qué es algo que está más allá de las palabras, más allá de la forma, más allá, incluso, del espacio y del tiempo. Todo es una manifestación de lo que es. Lo que es, es. Más allá de estas palabras está la experiencia: la experiencia de aquello que es
Las formas por medio de las cuales ese aquél se manifiesta a sí mismo son todas y cada una de ellas perfectas. Nosotros somos manifestación de lo que es. Todo en absoluto es una manifestación de lo que es. Cada cosa y cada ser son exactamente y perfectamente lo que son
No está bien y no bien. Es, sencillamente, lo que es. Lo que quiere decir perfectamente lo que es. No podría ser otra cosa. Es perfecto. Yo soy perfecto. Yo soy exacta y perfectamente lo que soy. Tú eres perfecto. Tú eres exacta y perfectamente lo que eres
Si eres una persona feliz, eso es lo que tú eres perfectamente: una persona feliz. Si eres una persona desgraciada, eso es lo que eres perfectamente: una persona desgraciada. Si eres una persona cambiante, eso es lo que eres perfectamente: una persona que cambia. Lo que es, es. No hay nada que no sea lo que es. No hay ninguna cosa que no sea lo que es. Todo es lo que es. Nosotros somos parte de lo que es. En realidad nosotros somos lo que es

Hoy, tal y como anuncié, voy a hablar de las playas entre otras cosas
Creo que nunca entenderé cómo a la gente le pueden gustar tanto, y esto es por varios motivos:
El primero de ellos que cuando te da por sumergir la cabeza debajo del agua es como si te estuvieses tragando pis, a lo que diréis, “¿y cómo sabes a qué sabe el pis?”, pues por el olor y la sensación. Si, por mucho que aún haya gente que opine lo contrario, oler y comer (suponiendo el oler teniendo la boca abierta) son exactamente lo mismo, con la diferencia de que de una forma te tomas algo en estad líquido, sólido o sintético (como en el McDonald’s), y de la otra te lo tomas en estado gaseoso y en proporciones moleculares mucho más pequeñas que el mol, suficientes para captar el sabor. Si, esto conlleva que oler algo y consumirlo en diminutas cantidades es, cuanto menos, equivalente. Pero, volviendo al tema de antes, en la playa ya te lo tragas directamente, y ya ni quiero pensar en la posibilidad de que se hubiese estado bañando alguien un poco disuelto…
El segundo el sol. Donde la gente “normal” ve el calorcito del verano y el ponerse moreno yo veo una fuente de radiaciones alfa ultravioleta capaces de producir un efecto ya no solo fotoeléctrico en nuestros átomos, sino también fotonuclear, capaz de provocar cánceres y obligar al cuerpo a emplear la única protección que tiene: la melanina
El tercero y último es el ritual necesario para cambiarte sin que se te vea nada (el cual yo no practico). Menos mal que hay algunas mujeres listas, árabes creo, que para evitar rollo se meten en la playa con el bañador este que les tapa todo el cuerpo, el haiyab creo que lo llaman xD

Más aún, hoy quiero hablar de la importancia de saber enunciar bien las preguntas para evitar que te timen
Con esto quiero decir, yendo al grano, que si en verano o en cualquier época del año os da por apuntaros a una autoescuela y tenéis dudas de si vas a poder practicar con el coche o recibir clases preguntes eso, y no si van a cerrar en ese periodo, porque aunque te digan que no, ellos se van de vacaciones. Pero eso si, dejan la autoescuela con el conserje o lo que quiera que sea abierta por si quieres ir a hacer test :S

Y por último, un mensaje de apoyo a todos los hombres heterosexuales de España que no han sufrido la picadura de cierta cobra: hay montones y montones de indicios de que cuando Virginia ayer dijo que tenía pareja lo dijese por decir: entre ellos que nunca le escriba en su blog, que nunca la haya apoyado a través de ningún medio de comunicación y, sobre todo, que no se lo llevaron al programa en el especial Sant Jordi

Hoy me he llevado un disgusto terrible
Y es que por primera vez, desde hace mucho tiempo, ha coincidido que he visto por encima los dibujos que echan por la mañana, y no me ha quedado otra que querer echar a llorar
Si las nuevas generaciones tecnológicas habían jodido ya el mundo de los videojuegos haciéndolos más impactantes a la par que más vacíos y menos duraderos, ahora también han invadido la programación infantil, ¡y de que forma! Es que ni una sola de las series de hoy en día es mínimamente decente
Como esto siga así podemos estar seguros de que a Dragon Ball le quedan muchos años teniendo que mantenerse como serie infantil por excelencia, porque la competencia no le llega ni a la suela (aunque fue superado por Pokémon en el intervalo 1999-2001)
Si hace una semana me preguntaba por qué la gente no echaba de menos a Pidgeotto y compañía en Pokémon, hoy generalizo más y me pregunto qué ha pasado con las series tan “guays” que hemos tenido nosotros: Digimón, Pokémon , Dragon Ball, Slayers, Ruggrats, La Banda del Patio, El Patito Feo, El Inspector Gadget, Transformers Beast Wars, e incluso Pingu. Algunas de ellas, las pocas que han decidido renovar, siguen estando presentes pero echas una mierda en comparación con lo que fueron (entiéndase Oliver y Benji)
Hoy en día, creo que la única serie que puede tener una buena relación calidad-trama-duración es Naruto, y eso que nunca lo he visto
Y eso es todo por hoy

No obstante, y a pesar de que he tenido la razón, hoy voy a hablar de la ventaja de ser tan tonto como yo
¿Cómo? ¿Que no sabías que era tonto? Entonces es que no me conoces demasiado bien…
Esa es la causa de que la gente me ignore, no me tenga en cuenta cuando hago/digo tonterías, cuando hablo en serio tampoco lo haga, y sobre todo de que se me coja menos manía de la que se me cogería de cualquier otro modo
Pero, como ya dije, ser tonto tiene un montón de ventajas en comparación con ser listo
La primera y una de las que más me benefician es la de no enterarse de nada. ¿Que ha habido un atentado? Se entera todo el mundo menos tú. ¿Que hay que hacer el examen psicotécnico? Se entera todo el mundo menos tú (bueno y Darío tampoco). ¿Que hoy se acaba el plazo para matricularse para selectividad? También eres el último en enterarse. ¿Que el coche en el que te estás metiendo va a prácticas y no al teórico? Una vez más eres el último en enterarte, pero por lo menos te echan del coche antes de arrancar xD
Sin embargo, igual que se te escapan estas zarandajas del día a día, también se te escapan las obligaciones: ¡Bua que había que ir por pan! ¡Ostras que le prometí a no se quien que iría a aburrirme como siempre a tal sitio! Y ahí es donde se aprecian las ventajas más importantes. Además, una vez que la gente tiene asumido tu ligero retraso ya le da igual que se te vaya la olla otra vez, y te asusta menos meter la pata que cuando tu reputación está en juego. Esto, en cierto modo, es un poco estoico: “¿para qué luchar contra la corriente si te va a acabar pillando igual?”, y, ¿por qué no decirlo?, pesimista. Aunque una vez más reivindico el placer de buscar el optimismo a partir de que todo va a salir mal (por ejemplo, si ahora resulta que suspendí el examen me reiré desconsideradamente)
Entre las otras ventajas hay que destacar también el que nadie confíe en ti para encomendarte recados, librándote así de cosas tales como ir a recoger algo, entregar algo en correos, comprar productor extraños en el supermercado, o incluso no se, tener que dejar que los judíos te crucifiquen por el bien de la palabra de eso a lo que llaman Dios
Vamos, que es todo un lujo, y más en los pocos casos en los que el ser tonto es fingido
No obstante, me gustaría hacer antes de terminar esto una distinción entre tonto y estúpido, adjetivos que no estoy poniendo a la misma altura